Desde 1983

Año XXXIV

Artesanía de Clavecines

El Clave Bien Templado

ANUARIO DE DIVULGACIÓN CLAVECINÍSTICA

Escrito por Carlos Caramés

La calidad de un clave se mide en la respuesta inmediata a la pulsación, en el alcance sonoro cuando se toca en salas grandes o iglesias y en su capacidad para combinar bien con el sonido de otros instrumentos. Por supuesto, que ha de estar correctamente construido, no deformarse y tener una mecánica fiable. Pero la mecánica se puede reparar o sustituir, mientras que la calidad sonora nace y muere con el instrumento. ¿Quiere ello decir que un clave de gran alcance sonoro es siempre un buen clave? Así es. Para que el sonido de un clave atraviese nítidamente el medio sonoro es necesario que dicho sonido sea lo más fundamental posible, es decir, que tenga pocos armónicos, y eso es lo más difícil de conseguir en un instrumento de cuerda.

En rigor, la principal diferencia entre un gran violín (Amati, Stradivarius) y otro convencional es que en el primero predomina la fundamental frente a los armónicos o sonidos parciales.  En consecuencia, la mejor manera de probar un clave es colocándolo en una sala grande (teatro o iglesia) y conservar la respuesta sonora. Y si se hace simultáneamente con dos claves distintos, la certeza es mayor.